REVISTA DE ENSAYO Y
CRÍTICA
CULTURAL
DE MARDULCE EDITORA
Liborio
Barrera y Julián
Rodríguez
España: la situación del mercado editorial
Continuamos
con nuestra serie de reflexiones sobre el estado del mercado editorial –con
especial atención en la edición independiente– en América latina y España. En este caso, la España de estos tiempos de crisis.
Primero, el artículo de Liborio Barreda, un amplio panorama de los perfiles de las
editoriales españolas hoy; y luego el de Julián Rodríguez, que toma el caso de la
editorial Periférica.
Nuevos
editores para nuevos tiempos
Por
Liborio Barrera*
Intro
La aparición en España, a
finales del pasado siglo, de editoriales como Lengua de Trapo, DVD Ediciones, Páginas de
Espuma, Minúscula, Gadir o Funambulista anticipó el cambio que iba a producirse
en la primera década del siglo XXI en el panorama editorial español: la
irrupción de un importante número de pequeños sellos que han protagonizado durante estos últimos años una
renovación editorial que aún hoy, en el centro del huracán de una desastrosa crisis económica, no
parece haber concluido.
Esas
cuatro pequeñas editoriales citadas anticiparon la llegada de proyectos como Alpha
Decay, Libros del Asteroide, Nórdica, Periférica,
Impedimenta, Cabaret Voltaire, Errata Naturae, Capitán Swing, Blackie Books, Alfabia,
Melusina… que bien han rescatado a autores inéditos en España o de
reducida difusión procedentes de tradiciones literarias consolidadas o escasamente
difundidas aquí; bien han descubierto a nuevos escritores, propios o foráneos, o a
otros de trayectoria prestigiosa en sus países de origen; bien han aportado
textos para el debate sobre cuestiones esenciales de la sociedad actual...
Todas
ellas han creado, y están creando, un tejido de lectores poco dóciles a una literatura
convencional o de grandes tirajes. Incluso movimientos literarios autóctonos
como la llamada Generación Nocilla empezaron a gestarse con las obras publicadas en pequeñas
editoriales como Candaya o Berenice, quizá menos conocidas que las
anteriormente citadas (amén de en DVD Ediciones), aunque sus protagonistas, por deseo expreso de
los autores, es evidente, han acabado fichados por algunos de los grandes
conglomerados del libro.
La
reducida estructura de estos sellos les está permitiendo aguantar la bajada
de ventas o la desaparición de librerías en medio de la crisis, aunque hay que señalar un dato negativo: una de
las pioneras, DVD, anunció que cerraba hace unos meses, y se habla ya de crisis en otras más.
Estas dos “oleadas” de
editoriales independientes han supuesto un relevo en el panorama de las
llamadas, en ocasiones, Grandes Independientes, de mayor volumen de negocio y
trayectoria de décadas (Anagrama, Tusquets, Pre-Textos, y hasta no hace tanto Lumen…), cuyos
responsables, sin claros herederos en sus familias, se han visto finalmente
obligados a compartir la propiedad con otras empresas para asegurar su
continuidad: Anagrama ha vendido a Feltrinelli, Tusquets se ha “sumado” a
Planeta, y Lumen fue vendida al Grupo Random House Mondadori.
El trabajo
casi artesanal, con un gran cuidado por lo formal, por todos los procesos de la
edición, es una de las claves de esta nueva edición: no sólo la
selección de los escritores, sus obras y sus traductores (cuando son
precisos), sino también el diseño de portadas, la elección de la tipografía, el
tipo de papel o la redacción de las solapas y contracubiertas.
Su
diversidad (cultural, pero también política) constituye una aportación
indudable al diálogo en una sociedad democrática. La concesión en 2008
del Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial al grupo Contexto, que agrupa
amicalmente a seis de estas editoriales (Sexto Piso, Periférica,
Impedimenta, Libros del Asteroide, Nórdica Libros, Global Rhythm)
refrendaba el momento de eclosión de este movimiento de renovación
editorial, que libreros y medios de comunicación también han
respaldado. Fue este grupo, precisamente, el que acuñó el lema “Nuevos
editores para nuevos tiempos”… como “distintivo” respecto a la generación senior quizá.
Claves
-La
composición de estas editoriales es básica. Personal reducido a dos o
tres personas (a veces incluso tan sólo el propio editor, con
correctores y diseñadores externos), gastos mínimos (la casa propia, o piso
alquilado, como sede editorial), tiradas ajustadas y conexión a
internet, que ha sido fundamental para desarrollar el trabajo... Además de líneas aéreas low
cost y viajes en grupo…
-Barcelona,
que tradicionalmente ha sido el centro editorial español, y Madrid concentran la práctica
totalidad de estas iniciativas, pero no exclusivamente. En otras ciudades, los
nuevos editores han sido capaces de romper ese centralismo y difundir sus
libros en igualdad de oportunidades: Xórdica y Contraseña en
Zaragoza, El Olivo Azul en Sevilla, KRK en Oviedo, Candaya en Gerona, Ediciones
del Viento en La Coruña, Periférica en Cáceres.
-Concebidas
como empresas culturales más que “económicas”, su rentabilidad no está determinada por las altas ventas
de sus libros, sino por una búsqueda de la calidad a ultranza. No andan a la caza y captura de
best-sellers. Sólo un golpe de azar, un repentino cambio en el Zeitgeist librero o una
circunstancia inesperada (aunque también la intuición de que
sus libros pueden hallar sus lectores) convierte a veces la apuesta personal en
una fuente de ingresos: Nórdica publicó un poemario y una antología del poeta sueco Tomas Tranströmer meses
antes de que en noviembre del pasado año la Academia Sueca lo premiara
con el Nobel de Literatura; Libros del Asteroide halló en la Trilogía de
Deptford del canadiense Robertson Davis un maná económico que consolidó la
presencia de la editorial en todo el país, avivada por su apuesta por un
autor mítico en España desde la República: Manuel Chaves Nogales; Impedimenta lo logró con los
dos libros protagonizados por el personaje Flora Poste de la inglesa Stella
Gibbons; Periférica ha conseguido que un joven autor mexicano desconocido, Yuri
Herrera, sea traducido por algunas de las más prestigiosas editoriales del
mundo, vendiendo sus derechos a firmas como Gallimard, Faber & Faber, S.
Fischer, etcétera.
-Las
nuevas editoriales han incorporado como herramientas para su difusión y
contacto con los lectores las redes sociales. Están en Facebook, en Twitter,
disponen de páginas propias en Internet, crean microsites o booktrailers para
publicitar sus lanzamientos… De manera que desde cualquier lugar del mundo, uno puede estar al
tanto de sus novedades…
-Es muy
notable, incluso sorprendente para quienes nos dedicamos al periodismo
cultural, la rapidez con la que estas nuevas editoriales han encontrado una
gran acogida, no sólo en librerías y grandes superficies, sino también en los medios de comunicación… Alguien
los ha llamado “Los esperados”, lo que ya da una idea de la “necesidad” que había de renovación: las
cubiertas (tapas) en las librerías españolas son
ahora de muchos colores distintos, de muchos diseños diversos.
-Defensoras
del libro como objeto, muchas de ellas se mantienen expectantes ante la irrupción del
libro electrónico, y aún no lo han incorporado a sus catálogos.
Obras y
autores
Lectores
antes que empresarios, hallamos editores provenientes del propio sector, bien
porque han trabajado para otras editoriales antes de fundar las suyas (Ana S.
Pareja, de Alpha Decay; Enrique Redel, de Impedimenta; Diego Moreno de Nórdica;
Jan Martin de Blackie Books, o Malcom Barral, de Barril & Barral) o como
comerciales (Gonzalo Canedo, de Libros del Silencio). Pero también los hay
ajenos a este mundo (Miguel Lázaro, de Sajalín; Irene Antón y Rubén Hernández de Errata Naturae…).
¿Y qué autores son los elegidos? Resulta imposible constreñir en
este espacio el universo de escritores y obras que conforman sus catálogos.
Cabaret Voltaire, por ejemplo, se ha especializado en la literatura de habla
francesa (Balzac, Cocteau, Chuckri, Gide o Modiano). Minúscula
atiende en su colección Alexanderplatz la literatura alemana del siglo XX y de las áreas en
las que ha ejercido su influencia (Irmgard Keun, Friedrich Reck, Franz Werfel,
Soma Morgensten), Gadir ha rescatado a autores italianos (Buzzati, Vitorini,
Carlo Levi, Luigi Malerba) y Nórdica, como su nombre indica, ha
traído a España la literatura de los países nórdicos (Knut Hamsun, Strindberg,
Lars Gustafson).
Pero ni
estas editoriales ni el resto reducen a una única geografía o época su
selección. Sajalín publica narrativa extranjera inédita u olvidada (Malamud, Dante,
Osamu Dazai), lo que comparte con Libros del Asteroide (que sin embargo ha
promovido la recuperación, como decíamos, del español Manuel Chaves Nogales). Errata Naturae, que alterna ficción
extranjera (Lafcadio Hearn, Franz Hessel) y no ficción (filosofía,
sociología, política, cine… con autores como Enzesberger, Hazan o Dos Passos), ha publicado volúmenes
dedicados a series de televisión como Juego de Tronos, The Wire
o Los Soprano); y Melusina ha optado por un tipo de ensayo combativo, crítico (ha
abordado el conflicto entre Israel y Palestina, el Tercer Reich o el
capitalismo).
Digamos
que han enriquecido el horizonte de lectura y las visiones de la realidad. Han
mirado a otros lados, inéditos o poco frecuentados en España, proponiendo una revisión
cultural del siglo XX y del tiempo presente. “El mejor lector posible para
cada libro”, reza uno de los principios del manifiesto que el grupo Contexto hizo
público tras su fundación.
Si
numerosas antologías han fotografiado en reiteradas ocasiones la imagen de una
literatura hispanoamericana múltiple y libre en sus formas y temas, esa imagen puede contemplarse en
los catálogos de estas editoriales, que han llevado a cabo un esfuerzo similar
a la difusión que en los años 60 se dio en España a los autores que conformaron el “boom”. Veamos algunos nombres. En
Periférica hallamos a los argentinos Fogwill, a la chilena Diamela Eltit, al
boliviano Maximiliano Barrientos, al peruano Mirko Lauer, al mexicano Yuri
Herrera, a la dominicana Rita Indiana (amén de muchos clásicos y
contemporáneos en otras lenguas). En Alpha Decay puede leerse a los argentinos
Fabián Casas, Pola Oloixarac e Inés Acevedo; en Veintisiete Letras
a los argentino Rodolfo Walsh, Andrés Rivera y Carlos Gamerro, al
costarricense Carlos Cortés o al ecuatoriano Javier Vascónez; en La Uña Rota,
al argentino Diego Meret; en Barataria, a los argentinos Macedonio Fernández y
Elsa Plaza, a la chilena Claudia Apablaza, a los peruanos César
Vallejo y Patricia de Souza o al cubano Lorenzo García Vega; en Candaya, al
venezolano Enodio Quintero, a los peruanos Sergio Galarza y Diego Trelles, a
los argentinos Lázaro Covadlo y Sergio Chejfec; y en Páginas de Espuma (especializada
en el género del cuento), a los mexicanos Antonio Ortuño,
Ignacio Padilla y Guillermo Arriaga, a los argentinos Eduardo Berti, Ana María Shua y
Marcelo Cohen, al peruano Fernando Iwasaki, al panameño Enrique Jaramillo o al
venezolano Juan Carlos Méndez.
Una
excepción reseñable
Una de las
alabanzas que las pequeñas editoriales han recibido se refiere a su valor como sellos
independientes frente a las multinacionales del libro, más
pendientes de realizar equilibrios entre la inversión que requiere cada obra y el
beneficio que deparará. Una excepción es el pequeño sello Caballo de Troya, creado en 2004 dentro de Random House
Mondadori y dirigido por un editor senior de gran prestigio, antaño crítico
literario en El País y director literario de Debate, Constantino Bértolo. Su
singularidad viene dada porque es el único sello dedicado casi
exclusivamente a noveles (aunque sean noveles ancianos para el lector español, como
la argentina Aurora Venturini). Mercedes Cebrián, Alberto Lema o Coradino Vega
han publicado en ella sus primeros libros. Algunos de estos autores han pasado
a la colección de referencia Literatura Mondadori (la propia Cebrián o
Lolita Bosch). Y otros han sido fichados por alguna de las nuevas editoriales
(Fernando San Basilio por Impedimenta). Sin concesiones a una literatura
asequible, de cliché, genérica, este sello ha ido construyendo, además, a través de sus
ficciones y ocasionales ensayos un discurso de crítica política al
capitalismo. Comparte el espíritu (y el físico, por sus dimensiones: uno o dos libros al mes) de las
independientes, y con ellas define el panorama renovado de la nueva edición española.
*Liborio
Barrera es escritor y periodista. Es responsable de las páginas de
cultura de El Periódico de Extremadura, perteneciente al Grupo Z.
Un apunte:
editores y no re-editores
Por Julián Rodríguez*
España se ha
llenado de nuevas editoriales. Sin embargo, según los más críticos, la
llamada edición independiente española está más compuesta por reeditores que por editores. Ésa es la
noticia. Y ésa la “polémica”, si es que queda lugar para polémicas más allá de la
crisis y el apocalipsis que anuncia, según algunos, la llegada masiva de
e-books. ¿Quién descubrirá a un nuevo autor, quién apostará por los
escritores desconocidos, quién traducirá lo menos mainstream en medio de un panorama saturado por
recuperaciones de “clásicos” no siempre interesantes?
¿Por qué no hacer declaraciones? Periférica nació hace 6 años con
vocación de ser editorial y no re-editorial… Aunque sin anteojeras: había que
prestar atención también a aquellos textos “clásicos” que necesitaban más eco.
No buscamos en el Panteón de
Escritores Muertos Ilustres, sino que trabajamos para crear catálogo.
Por ello,
tratamos a los contemporáneos como clásicos, y hacemos que unos y otros compartan el mismo “espacio” sin
distinción. Nuestros más jóvenes autores en español: el mexicano Yuri Herrera, el
chileno Carlos Labbé, el boliviano Maximiliano Barrientos, la dominicana Rita Indiana y el
español Carlos Pardo conviven con otros jóvenes: la francesa Valèrie Mrèjen, el
inglés Gul Y. Davis, el italiano Michele Monina… pero también con
Benjamin Constant y Jules Vallès, Gordon Lish y Elizabeth
Smart, Franziska von Reventlow y Gianni Celati.
O dicho de
otro modo: Los pichiciegos de Fogwill comparte espacio con Las cuatro
estaciones de la rumana Ana Blandiana; Sobre la felicidad a ultranza del
italiano Ugo Cornia (que ronda los 50) con la sutilmente demoledora Precioso día para la
boda de Julia Strachey, sobrina de Lytton y autora junior del Grupo Bloomsbury
y de The Hogarth Press.
No podríamos
hablar de un solo libro, de un solo autor. Los breves tomos que hemos dedicado
a los aforismos de Antoine de Rivarol, Gourmont
y Joubert nos resultan tan fundamentales como La asesina, del griego
Alexandros Papadiamantis, o Cartas de amor a Mina Loy, de Arthur Cravan. El catálogo de
una editorial es su principal y único valor; su energía y su
aval. Da igual el nombre, da igual el lugar o país desde el que edites, da igual
tu “poder” mediático o económico: para juzgar a una editorial lo único que hemos de recorrer son
las líneas (los nombres propios, tanto los “sonantes” como los
poco “sonantes” o asonantes) de su catálogo y, sobre todo, muy
especialmente, la conjunción entre todos esos nombres. A todo esto algunos lo llaman “perfil”, y nos
parece bien: el perfil de un rostro llamado editorial.
*Julián Rodríguez es
director literario y propietario, junto a Paca Flores (responsable de prensa y
librerías), de la editorial Periférica. Es también
escritor.
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